Modo de producción alquímico
Los rayos del sol fabricaron en los pétalos de la flor de Ylangylang, que son como cintas amarillas, sustancias farmacológicas para la curación de los problemas humanos.
La flor del Ylangylang, la flor de amor, tiene un secreto. Cuando por las tardes y las madrugadas de algunas estaciones del año exuda su aroma, multitud de arañitas blancas transparentes recorren sus flores que las han atraído hacia sí, por arte de engaño para confundirlas con sus arañas hembras.
De igual modo las sustancias naturales excretadas por la flor de amor, el Ylangylang, ejercen un efecto disuasivo sobre las influencias contrarias que se ciernan cerca. Así es la aromaterapia, atrae lo que beneficia y repele lo que hostiliza o daña.
Cuando es la luna nueva, vamos a los árboles antes del amanecer y recolectamos con ganchos las amarillas flores. Las infundimos inmediatamente seleccionadas en aceite de ajonjolí en frío de primera expresión. Las calentamos suavemente hasta cuando las flores cede a su atmósfera de aceite todos sus aromas.
Luego filtramos, vertemos a los tubos y entregamos a los dolientes el divino aroma.
Y cuando digo nosotros me refiero a las flores de Palmira, a jardineros de Palmira, a recolectores de carrizos de Silvia y Palmira y por su índole, a este alquimista que ya desde hace quince años fabrica este aceite en Colombia
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